Sexto día en Berlín: Friederisiko

Este día nos levantamos temprano para tomar el S-Bahn en Alexanderplatz, concretamente el S-75 y marchar a Potsdam. Yo tenía muchas ganas de ir porque la lectora de alemán que tuvimos el curso pasado era Potsdammer y nos había hablado muy bien de la ciudad. El viaje el S-Bahn fue muy agradable, pues íbamos viendo a través de las ventanillas del tren la campiña del sur de Berlín (Land de Brandenburgo), que es muy bonita. También pudimos apreciar que esa parte es muy pantanosa y muchos de los pueblecitos por lo que íbamos pasando tenían en el final de su nombre “see”, lo que indica que tenían un lago cercano (See en alemán significa Mar, si es femenino, y Lago, si es masculino). Llegamos a Potsdam a eso de las 11:30 más o menos y nos dispusimos a visitar los palacios.

Potsdam es una ciudad en la que una gran extensión está acupada por los palacios del Rey Federico II el Grande (Friedrich II. der Große). Sería algo así como el caso de Aranjuez en el caso de España. El problema es que para ir desde la estación de tren hasta los palacios hay mucho tramo y tuvimos que coger un autobús. Como llevábamos la tarjeta de Kleine Gruppe para la zona correspondiente, este viaje (y cualquier otro) nos salía gratis durante ese día, así que cogimos el autobús que nos indicaron. Según llegamos al comienzo de los jardines de Sansoussi, vimos que había una gran exposición en el Neues Palais (Palacio Nuevo), que se llamaba Friederisiko, ya que este año es el 300 aniversario del nacimiento del gran Rey Federico II. Aquí podéis ver una foto del Neues Palais desde el jardín que está a sus espaldas:

Queríamos dar un agradable paseo por el interior del recinto ajardinado de Sanssousi, dejándonos llevar por nuestros propios pies a los lugares que nos parecieran interesantes, sin un sitio fijo al que ir, y eso es lo que hicimos, pasear el recinto palaciego. A lo largo de nuestro paseo descubrimos rincones verdaderamente hermosos del recinto. Uno de ellos es el Palacio de la Orangerie, que podéis ver en esta foto. En el centro, hay una estatua ecuestre de Federico II el Grande, muy parecida a la que da comienzo a Unter der Linden en Berlín:

Si seguimos un poco más por el camino que atraviesa los jardines de Sanssousi de extremo a extremo, llegamos al Historische Mühle, un gran molino de viento, del estilo de los molinos que adornan todos los países bajos:

Un poco más allás, llegamos al palacio que da nombre a los jardines, Schloß Sanssouci, en el que se puede ver, dispuestos en escalera, gran cantidad de “silos” de cristal que albergan distintas plantas, y que tiene en su centro una gran fuente. En esta foto podéis apreciar todo el recinto en una ojeada, viendo su magnificencia:

Luego, seguimos por el camino hasta la puerta de acceso por el lado contrario por el que entramos. Ya era muy cerca de las tres de la tarde, por lo que comenzábamos a tener hambre, y nos dirigimos hacia el centro de Potsdam. Nos habían dicho que en el “Barrio de los holandeses” había muchos imbiß en los que podíamos comer bien. Así que hacia allí fuimos. De camino allí, vimos, un poco a lo lejos, una iglesia que nos recordó a nuestra Iglesia de Santo Tirso, en Sahagún de Campos:

Desde allí, entramos en la zona vieja de Potsdam a través de la Puerta de Brandenburgo, que podéis ver en esta foto:

Una vez atravesada la Puerta de Brandenburgo, se entra en el “Barrio de los holandeses”, que es el barrio comercial de Potsdam y el más turístico de todos ellos. Lo primero que uno ve es un curioso reloj esférico que está en la plaza a espaldas de la Puerta de Brandenburgo.  Aquí os dejo una foto de este hermoso reloj:

El Barrio de los holandeses es una zona del antiguo Potsdam en el que predominan las casas de poca altura y con un gran parecido a las de Amsterdam. Quizá por eso se le llame el “Barrio holandés”. Allí hay multitud de tiendas e imbiss en los que poder comer una agradable comida o tomarse una cerveza cuando el sol aprieta. Aquí os enseño una vista de la calle principal, atiborrada de turistas cuando nosotros llegamos (y eso que eran las 3 de la tarde…).

Después de tomar un buen almuerzo en uno de esos imbiss que comentaba y de entrar en alguna que otra tienda (con lo que os podéis imaginar que estuvimos allí hasta las 5 de la tarde más o menos), continuamos mnuestro camino por la zona antigua de Potsdam. Al final de la calle podéis ver en la foto unas torres, que se corresponden con otra puerta de la ciudad. Por detrás de ella está Saint Marie Kirche (Iglesia de Santa María) y si se tira a la derecha, según se acaba la calle principal, se puede dar un agradable paseo hasta llegar a la Nikolai Kirche (Iglesia de San Nicolás), que es un gran monumento de estilo clasicista con una hermosa cúpula. Aquí podéis ver una foto de ella:

Desde esta zona, en la que hay varios otros monumentos, se puede tomar un tranvía que lleva a la estación de tren. Como el viaje hasta Alexanderplatz tiene una duración de unos 45 minutos, decidimos volver a Berlín y descansar, que ya estábamos cansados…

El siguiente día sería nuestro último día completo en Berlín. No te pierdas la siguiente entrega de este viaje por la maravillosa Berlín: Konnopke y el Groß Stern.

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