El terror de 1824 (Episodios Nacionales, Segunda Serie,7) – Benito Pérez Galdós

Después de mucho tiempo, vuelvo a retomar mi lectura de los Episodios Nacionales en el séptimo episodio correspondiente a la Segunda Serie de los mismos, que está dedicada al reinado del peor rey que nunca tuvo España, Fernando VII, y al que, por cierto, D. Benito no le tenía ningún aprecio.

En este caso, el título ya lo dice todo. Después del trienio liberal, el rey tuvo a bien organizar una cuartelada para conseguir dar la vuelta a la tortilla y que se derogara la constitución de 1812 que tanto había costado. Pero hizo esto, como todo en su reinado, de forma ladina y como mirando para otro lado mientras que otros le sacaban las castañas del fuego. Vamos, de la forma en que lo hizo siempre… Así que, el bueno de Fernando VII, muy lloroso y compungido por lo que sus súbditos le habían hecho tragar con una constitución liberal, se dedicó durante una década, conocida como la Década Ominosa nada menos, a tener al pueblo atado con “caenas”, que era lo que ellos querían, ¿no? Y antes, pues nada, ya se sabe que los buenos gobernantes en lugar de repartir perdón, lo que reparten es horca y balas. Hay que limpiar el país. Y a eso se dedicó el bueno del rey, que, como si fuera la reina de corazones, hizo que rodaran las cabezas de cualquier hijo de vecino sospechoso de haber estado del lado liberal, incluido el general Riego.

En medio de todo este embrollo, uno de los personajes de la serie, Patricio Sarmiento, anda enloquecido esperando la llegada de su hijo que había luchado en el bando liberal. Todas las guarniciones de las entradas a Madrid le conocen y se burlan de él… En una de sus visitas coincide con Soledad, nuestra Solita, que había ido a buscar a Salvador Monsalud a Valencia, engañada por Jenara. Sola se hace cargo del señor Sarmiento e incluso lo devuelve a la cordura. Pero hete aquí que cuando ya está absolutamente recobrado, la envidia y la perfidia, virtudes ambas abundantes en nuestra tierra desde los tiempos de Viriato, hacen que sea denunciado como liberal. Solita intenta salvarlo haciéndose pasar ella por liberal (que, en realidad es, pues hace de correo para ellos, sin saberlo), pero la confesión última de Sarmiento la salva y le lleva a él al cadalso.

Como se puede ver, a través de sus personajes D. Benito vuelve a hacernos vivir un trocito de la historia de España. En este caso, es Patricio Sarmiento quien sentirá en sus propias carnes la represión de Fernando VII. Pero a través de sus páginas seremos capaces de ver como Riego es ajusticiado en la Plaza de la Cebada de Madrid, al igual que otros muchos. En la cárcel en la que Sarmiento es recluido antes de ser ajusticiado, la sombra de la horca planea a todas horas…

En resumen, un buen retrato de lo que fue la limpieza que Fernando VII realizó durante los meses siguientes al triunfo de absolutismo después del Trienio Liberal. Mi nota: 7

Pérez Galdós

He leído la obra en un ebook de libre disposición.

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