Oliver Twist – Charles Dickens

Como ya he dicho alguna vez (véase mi otra entrada sobre Tom Jones de Fielding) creo que en muchas ocasiones Charles Dickens mira de reojo a Henry Fielding cuando escribe. Este es otro de los muchos ejemplos.

Oliver Twist nace en un frío orfanato. Su madre va huyendo de algo, no se sabe bien qué, y da a luz al pequeño Oliver para después morir. De este modo, Oliver pasará a depender del orfanato municipal de algún sitio cercano a Londres. Cuando el chico es mayor (alrededor de unos 8 o 10 años), pasa a depender de una señora que acoge en su casa a alguno de estos chicos y que lo pone a trabajar. Oliver ve enseguida que donde vive lo único que le espera es una muerte segura y escapa hacia Londres. Por el camino, como ocurre con Pinocho, encontrará a otro muchacho que le engañará para que empiece a “trabajar” para el Monipodio londinense, Fagin. de esta manera, Oliver se ve enredado en una trama de herencias y desheredados en la que él es el protagonista y la persona que muchos de los malvados de la historia querrían ver muerta… ¿Por qué? Bueno, pues si quieres saber más, léelo.

La novela, como otras de Charles Dickens, está ambientada en el Londres de comienzo del siglo XIX, una ciudad que está llena de pequeños criminales que intentan aprovecharse de cualquier circunstancia para hacerse con la bolsa de cualquiera. Se pudiera decir que cuando uno lee la novela, el ambiente londinense se le va metiendo dentro hasta sentir en sus propios pulmones la neblina de la ciudad. Dickens es el gran retratista del Londres decimonónico como Galdós lo es del Madrid de la época. Por otro lado, el estudio de los personajes que hace el autor es magistral, dándoles un gran realismo a todos ellos. Sin embargo, una vez que uno lee la novela se da cuenta de que Dickens no es tan original como nos han hecho creer. Tanto el origen de Oliver Twist como el final de la novela (excepción hecha del matrimonio, claro) están calcados de la novela que dijimos antes, Tom Jones. Por otro lado, el ambiente en la casa de Fagin es calcado al de nuestro Monipodio de Rinconete y Cortadillo. Incluso en el propio retrato que nos hace de Fagin se diría que Dickens está mirando con el rabillo del ojo a nuestro buen Licenciado Cabra de El Buscón de Quevedo.

En resumen, una buena novela plagada de plagios de otros escritores tanto ingleses como españoles. Mi nota: 6.

charles-dickens

Para la lectura de esta novela he utilizado un libro electrónico de uso público.

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