Zaragoza (Episodios Nacionales, 1ª Serie, 6ª Novela) – Benito Pérez Galdós

Después de dejar a nuestro héroe, Gabriel Araceli, en una cuerda de presos llevados a Francia en Napoleón en Chamartín, nos enteramos que Gabrielillo consiguió escapar de la misma en compañía de otro de los presos en las cercanías de Zaragoza. Su compañero tiene un amigo en Zaragoza, José Montoria, personaje influyente en la ciudad. Por ello, se dirigen allí para que su amigo les ayude. Estamos justo en el momento entre los cercos de Zaragoza. El primer cerco es el conocido por formar parte de él Agustina de Aragón…

Los dos fugados deciden quedarse en Zaragoza, Gabrielillo formando parte de una escuadra de regulares y su compañero, más viejo, casi anciano, como asistente en el cuerpo de enfermeros de la ciudad. Como se puede apreciar por lo dicho, la ciudad se está preparando para el segundo cerco. Y precisamente esto es lo que nos narra esta novela: el segundo cerco de Zaragoza, cerco en que se hizo famosa la heróica resistencia de la ciudad maña.

Gabriel formará parte del mismo escuadrón de Regulares que el hijo pequeño de su bienhechor, Agustín, y, como siempre, se nos mostrarán todas las vicisitudes del cerco a través de sus ojos. La parte novelesca nos viene dada en esta ocasión de la mano del amigo de Gabriel, Agustín. Él está destinado por su familia a la Iglesia, puesto que es el segundo hermano y al primero le corresponde la heredad o mayorazgo. Pero hete aquí que el muchacho está enamorado de una hermosa muchacha, María, hija del personaje más avaro de todo Zaragoza, el tío Candiola. Seremos testigos a través de la novela de una trama muy parecida a la de Romeo y Julietaen la que en lugar de Capuletos y Montescos habrá Montorias y Candiolas (me acabo de dar cuenta que los apellidos de los enamorados comienzan por la misma letra que los de Shakespeare, ¿casualidad?). De este modo, esta historia de amor puramente novelesca se enreda con la trama real, como en todas las novelas de la serie…

El final de la novela es de todos conocido: Zaragoza se rinde en el momento en que ya no puede más y, aunque se firma un pacto digno para los heróicos zaragozanos, los franceses, como fue su costumbre a lo largo de toda la Guerra de la Independencia, harán lo que les plazca…

Hay que destacar de esta novela que su capítulo 30 comienza con la frase que aparecía en los antiguos billetes de mil: “… Y entre los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza no se rinde”

En definitiva, una gran novela que nos lleva un paso adelante en la historia novelesca de la Guerra de la Independencia. Mi nota: 9.

P.S.: Para saber un poco más sobre los sitios de Zaragoza, podéis mirar en Wikipedia: http://es.wikipedia.org/wiki/Sitio_de_Zaragoza

 

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