Sencilla alegría (Hoy hace tres años casi no lo cuento)

Bueno, no es exactamente hoy, si no mañana, 22 de Marzo. Hace tres años, un pequeño trocito de grasa decidió que estaba muy bien situado en una arteria coronaria de mi corazón. Y si no llega a ser porque unos grandes profesionales de la medicina me trataron, hoy no podría estar escribiendo esto.

Ha cambiado mucho mi vida… Mucho. Pero sobre todo, lo que hoy en día tengo es alegría. Alegría de estar aquí, de poder seguir teniendo mi mala leche, muchas veces comparable a la de House, de poder pararme a mirar el cielo y alegrarme cuando está con ese maravilloso color azúl, y ponerme de mal humor cuando está de ese gris plomizo (como hoy). Sencilla alegría de encontrarme todos los días camino de mi trabajo con esa madre y su hijo que van al instituto, y de encontrarme de vuelta con el chaval que vuelve a casa… Alegría de despertarme todos los días y ver que todo sigue en su sitio, que mis hijos siguen creciendo y poniéndome de mal humor cuando hacen mal las cosas… Pero alegrándome cuando el mayor saca un 6 en Física II de su difícil carrera de Telecomunicaciones, o cuando el pequeño queda primero en las Ciceronianas en León. Sintiendo alegría cuando beso a mi mujer, esa que lleva 20 años (más los 3 de novios) aguantándome y que tiene ganado el cielo sólo por eso (aunque de vez en cuando me dé algún que otro grito que merezco).

Disfruntando, en fin de todo lo que no había disfrutado hasta ese 22 de marzo de hace 3 años… Y asombrándome cada vez más de que el mundo, y la vida, sea sencillamente, lo mejor que le puede pasar a cualquier persona.

Por eso entiendo, y me identifico, plenamente lo que quiere decir Luz Casal con esta canción… Y eso de “Sencilla alegría/ cuando miro alrededor/ y siguen las cosas donde ayer las dejé yo” se está convirtiendo, cada vez más en el himno de mi vida. Os dejo aquí un vídeo para que vosotros os alegréis, sencillamente, conmigo:

Y, como siempre, me más efusivas gracias a todas aquellas personas que aquel 22 de marzo de 2009 y los días y meses siguientes pusieron todo su empeño y buen hacer en que yo tuviera hoy Sencilla alegría de vivir. En especial a todas las chicas de la unidad de Coronarias del Hospital de León. Parece una broma mala, pero siempre las llevaré en mi corazón…

Schlitsweiß!!!

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