Aproximación al Quijote – Martín de Riquer

Según mi parecer, existen cuatro grandes obras en la literatura española. Curiosamente, en una cultura tan machista como la nuestra y tan poco dada a las extravagancias, dos de ellas tienen por protagonistas a mujeres (La regenta y Fortunata y Jacinta) y las otras dos a personajes extravagantes, algo locos y con una visión del mundo algo distinta de la de los demás (por decir algo amable): El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha e Historia del famoso predicador Fray Gerundio de Campazas, alias Zotes.

Pero de entre esas cuatro, sin dudarlo lo más mínimo, la mejor, es el Quijote. Soy fan del Quijote, lo he de reconocer. En mi biblioteca hay nueve ediciones distintas del Quijote (me falta una edición facsímil de la Prínceps, por si alguien me la quiere regalar, jejeje)y lo he leído tres veces en tres etapas distintas de mi vida. Quizá este año lo lea por cuarta vez… no sé. Siempre es distinto el genio de la Mancha…

Yo creo que lo mismo que me pasa a mí con el Caballero de la Triste Figura, le pasa a Martín de Riquer. Ambos nos enamoramos de esa prosa fácil y jugosa de las casi mil páginas de la novela. Pero es que, además, Martín de Riquer lo desgrana y lo regusta hasta la saciedad. Quizá por eso sea uno de los mejores editores del Quijote (su edición en la Editorial Juventud ha servido y servirá de base para la mayoría de las ediciones de esta maravillosa novela) y uno de sus mejores comentadores. Y este librito es de lo que se trata. De comentar al Quijote. De disfrutar de él, pero viendo cómo la novela está intricada en la cultura del siglo XVII español. Haciéndonos transportar a la España de los últimos Austrias y ser uno más de esos españoles que se reían a mandíbula batiente con las (des)venturas del hidalgo de La Mancha.

No se trata de un resumen del libro. Y, contrariamente a lo que sugiere su título, no creo que se pueda leer (y disfrutar plenamente de este libro) sin haber leído previamente el Quijote. Porque hay mucha lectura reposada del mismo detrás de esta pequeña obra de arte… Porque comentar, a veces, es, también hacer arte sobre el arte… Y así lo entiende Martín de Riquer.

Un gran libro para regustar uno de los mejores, si no el mejor, libro de la literatura universal. Mi nota: 10.

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