Casa de muñecas (Henrik Ibsen)

  En esta ocasión voy a hablar sobre una obra de teatro, de mediados del siglo XIX. En contra de lo que todo el mundo cree, yo no pienso que Nora Helmer sea un arquetipo de luchadora por los derechos de la mujer, igual que me ocurre con Madam Bovary. Más bien las veo a las dos como unas caprichosas mujeres del siglo XIX. ¿Será que me estoy volviendo misógino a mi edad? No sé, aunque en realidad creo que no es así, si no que lo que ocurre es que en el sitio en que me siento cómodo es llevándole la contraria a la mayoría de los críticos literarios, como Unamuno.
  Bueno, hablando un poco de la obra, creo que lo que plantea Henrik Ibsen aquí es la pérdida de confianza que se puede dar en los matrimonios cuando una parte de la pareja descubre quién se oculta realmente detrás de todos los mimos y carantoñas del enamoramiento. Esa es la cruel realidad que descubre Nora Helmer y que le hace perder toda la confianza en su, hasta entonces, amado marido. Tan amado que Nora es capaz de llegar a falsificar una firma en la petición de un préstamo para poder llevarle al sur para sanar de una enfermedad que le mataría de no hacer ese viaje. Todo esto se descubre, por cierto, en las últimas escenas de la obra, que, por otra parte, debe ser aburridísima de ver en un teatro, pues es excesivamente lenta y nunca pasa nada especial justo hasta el desenlace final.
  Mi nota: 6.
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